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domingo, 4 de marzo de 2012

Rememorando

Querido Diego:
  Algunas veces me quedo pensando, con la mirada perdida en el horizonte, que aquí en Coslada esta casi siempre surcado por aviones, que bien se acercan con los respectivos y consiguientes ruidos o se alejan hasta convertirse en puntitos en la distancia y al parecer este momento me transporta a caballo de los recuerdos a momentos del pasado, de una niñez en las calles de un barrio de Madrid, el de Salamanca, que cuesta trabajo asociar con lo que hoy es, al abandonar el ensueño mirando a tu alrededor te das cuenta de lo que han cambiado las cosas desde aquel entonces.
 Los recuerdos, vividos o inculcados, me trasladan a una calle por la que en alguna ocasión a lo largo del día algún vehículo nos hacia abandonar la calzada convertida ocasionalmente en parte del campo de fútbol en el que se habían marcado las porterías con dos prendas en el suelo haciendo las veces de postes a cada extremo del mismo.
 Otras veces el campo era el pasillo de acceso al garaje de los Alsa que con sus dimensiones para los chiquillos nos parecía suficiente, mucho más estrecho  que la calle pero sin la molestia de los peatones que pasaban por la misma muchas veces cargados con la leche comprada en la vaquería y protestando por el riesgo de que les alcanzáramos con las pelotas improvisadas hechas de trapos o de los materiales más insospechados y que al deshacerse en muchas ocasiones eran la razón del final anticipado de los partidos más que el cansancio o la llegada de la hora de comer, merendar o cenar únicos motivos por los que nos retirábamos voluntariamente del tumulto antes de que nuestras madres vinieran a buscarnos o enviaran a alguien con el recado (orden).  Fecho estos recuerdos por los alrededores del año 1960 y cuesta asociarlos con determinadas personas porque por aquel entonces no jugabas con nadie en concreto sino que bajabas a la calle y te sumabas al partido que se estuviera jugando en uno u otro bando dependiendo del que tuviera menos a peores elementos, los partidos se buscaban nivelados para que durará el entretenimiento normalmente los que iniciaban el partido por uno y otro bando iban haciendo la función de capitanes y seleccionadores escogiendo de entre los que acudían si eran varios a la vez.
 Esa sensación es algo que sé que no podrás disfrutar, ahora se puede bajar a un parque y en el mismo disfrutar de un área de atracciones más o menos cuidadas y que como zona de esparcimiento cuenta además con unos cuantos metros vallados para mayor tranquilidad de los acompañantes.
 Quizás no fuera mejor, pero como iras viendo en la medida en que pueda ir desgranando los recuerdos, si son vivencias que ya no podréis disfrutar. Intentare reflejar como eran los ratos en los que se jugaba en equipos que se formaban al son del orden de llegada y que por el número permitían uno u otro juego.
 De estos juegos y encuentros ha pasado por mis manos (correo electrónico), no ha mucho, una presentación (.ppt ) que recreaba con imágenes momentos y lugares y que me gustaría encontrar para añadirlas como documentación a esta entrada ¿Así qué si alguno de los lectores recuerda de que presentación hablo y obra en su poder me la podía volver a enviar? Insisto en que recreaba los juegos infantiles de los años 60 a 70 Dolar, Pídola, Túlallevas, Churro mediamanga mangaentera ...
  Sí alguno de nosotros, por un casual, podía aportar una pelota entonces estaba claro cual iba a ser el juego, terminaba en partido a veces incluso de veinte contra veinte, porque lo que no faltaba en las calles eran chiquillos a todas horas.
 Algunos, los menos, ya disfrutaban de TV en sus casas, pero los contenidos eran escasos y los horarios para verla eran limitados lo que conducía a que la diversión de los chiquillos siguiera siendo la que encontrábamos en las reuniones en las calles.
 En estos primeros años el Colegio (Guarderia) Torrepuche, posteriormente el Colegio General Mola y ya más tarde el Colegio Calasancio, serían también escenario de vivencias, que me gustaría evocar y transcribir para el recuerdo, por más que hoy mismo no recuerde el nombre de ningún maestro o maestra del primero de ellos, tan sólo recuerde el nombre de uno de los maestros del segundo y algunos más del tercero en el que ya corría el año 1969-70 mientras cursábamos el último año.
 En esas fechas cultive algunas de las amistades que aún hoy perviven, otras que en la distancia parecen dormidas y que a pesar de los años pasados, en los posibles reencuentros, dará la impresión de que aunque no te vistes con ellos sin embargo hubieras mantenido los cordones de unión, quizás por que la comunicación entre los chiquillos de esas edades no solo era sincera sino que no era interesada de por si, sólo se buscaba el estar a gusto en la compañía que en ese momento se disfrutaba.
 Ya volveremos más adelante sobre estos pensamientos, tiempo tendremos ¿Verdad Diego? Un beso.

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